Sobre Feminismo y revolución. Crónica de una inquietud. Santiago 2019. Fragmentos de una paz insólita, de Aïcha Liviana Messina (Metales Pesados, 2019)

Por Daniela Alegría

Aïcha Liviana Messina ha realizado un valioso aporte con su libro dado que, al menos por el propósito que lo inspira, es muy probable que su trabajo motive a otros a reflexionar y escribir sobre estos temas.

El libro está compuesto por una nota preliminar y dos secciones. La primera sección cuenta con diez textos reunidos bajo el subtítulo “Feminismo y revolución. Crónicas de una inquietud”. La segunda sección, en tanto, lleva por subtítulo “Santiago 2019. Fragmentos de una paz insólita” y contiene veintiuno textos. Como su largo título nos advierte, este libro trata sobre las manifestaciones feministas del último tiempo en Chile y fuera de nuestro país con el #metoo norteamericano, por ejemplo, así como de la revuelta chilena de octubre de 2019. La mayoría de los textos de la primera parte, como señala la autora, fueron publicados anteriormente en el diario The Clinic y en la revista Esprit. Por razones de espacio me referiré principalmente a la primera sección.

En el prefacio, Messina señala que en las manifestaciones chilenas del 2018 encontramos “otra manera de vivenciar el cuerpo” (p. 17) con el fin de salir o exceder de la visión machista. Estos cuerpos “aparecían desvestidos o pintados, transgrediendo así no solo las normas, sino el modo en que el cuerpo femenino se da como un objeto de deseo” (ídem). De acuerdo con Messina, lo que encamina a pensar el feminismo como revolución (y, finalmente, como una “revolución de la revolución”) es un cambio de sensibilidad producto de “las mutaciones aún impensadas del mundo y de lo que nos ancla a la vida” (ídem). Como bien señala la autora, esta hipótesis es todavía gruesa. Por tanto, la autora da tres pistas de lecturas que resumo a continuación: i) lo que hizo romper el silencio de la violencia no fueron los nuevos mecanismos para comunicarse, sino el modo en que el neoliberalismo ha redefinido las relaciones entre lo privado y lo público, ii) la tecnología ha redefinido lo público y lo privado, al punto de que a veces esa frontera sea difusa, esto ha permitido nuevas formas de solidaridad entre mujeres y entre distintos individuos que han padecido violencia, y iii) en el contexto actual de globalización, “el feminismo (…) emerge como necesidad de redefinir por completo nuestro modo de habitar el planeta, de producir y de relacionarnos con la vida en general” (p. 19). Para la autora, en estas distintas mutaciones estaría el núcleo de lo que hace posible pensar la revolución feminista como una revolución de la revolución.

Acercándonos al final del prefacio, Messina cuenta que su profesión de profesora la ha llevado a escuchar presentaciones de estudiantes y a asistir a conferencias en que muchas veces ha escuchado a colegas y a estudiantes situándose racial y socialmente, esto es, se identifican con categorías tales como blanco o negro, de clase alta o baja, varón o hembra. La autora señala que espera nunca caer en estas categorías “evidentemente construidas” porque, de acuerdo con ella, el punto de partida no es el color de piel, por ejemplo, “sino el modo en el que los contextos nos hacen seres deseantes y en lucha, seres afirmativos o dubitativos (…) seres intranquilos colocados en fronteras imposibles” (p. 22). Creo que esta es la afirmación que más llamó mi atención a lo largo de este libro. Relativizar estas categorías (i.e. que en algunos contextos una persona podría ser blanca y en otros “tener manchas”) podría conllevar a invisibilizar aún más a ciertos grupos.  Por mi parte considero que los procesos de exclusión social y vulnerabilidad de la que son parte ciertos grupos, como diría Angela Boitano, minorizados lo son a raíz de su condición social, económica, cultural y étnica. Variables tales como el género, la etnia, el lugar de procedencia, la clase social permiten comprender la exclusión y la precarización de las condiciones de vida de, por ejemplo, mapuche, inmigrantes, mujeres, etc. Estos grupos han sido tratados de manera desaventajada, reducida y puestos al margen. Escuchar las demandas de los demás hace posible reinterpretar los discursos que se nos dan por hegemónicos, únicos, imparciales. Obviar todo esto vuelve superflua la idea de que somos “seres intranquilos colocados en fronteras imposibles”. En efecto, una persona no es solo blanca, por ejemplo, pero hubiese sido interesante que la autora explicara por qué tendríamos que renunciar a cualquier tipo de categoría.

Resumiré brevemente la primera sección. El primer texto se titula “Pensar la violencia sexual después de Hollywood” y analiza las acusaciones que comenzaron con la actriz Asia Argento hacia Harvey Weinstein en Hollywood. Messina subraya el peligro de “sustancializar el Mal y hacer de todo individuo que lo comete un individuo esencialmente malo, un individuo que encarna el mal, alguien reducido a esa condición, alguien que no tiene nada que prometerse a sí mismo, y debe entonces ser eliminado” (p. 29). El siguiente texto, “En torno al uso populista del feminismo”, examina qué es el feminismo y advierte que no es una tarea fácil. De acuerdo con la autora, el feminismo no es un mesianismo ni una nueva metafísica, así como tampoco es una ciencia o una religión. El feminismo es, más bien, “una reflexión sobre las estructuras de nuestro conocimiento que, al relacionarnos de otro modo con esas estructuras, posibilita luchas sociales” (p. 35). En “Manual de buena (¿o mala?) conducta”, la autora se centra en uno de los requisitos de los petitorios entregados a rectores de universidades chilenas. En este texto, Messina cuestiona las medidas que exigen los estudiantes pues “incluir en los petitorios la suspensión inmediata de profesores y profesoras acusados y acusadas, sin que se finalice un sumario, legitima evidentemente la arbitrariedad y el autoritarismo político” (p. 39). Para la autora, el feminismo no puede dar cabida al autoritarismo político puesto que esto lo haría caer en una instrumentalización política que puede ser usada contra los más vulnerables. En el siguiente texto, “La apología de Avital Ronell”, Messina cuenta cómo la filósofa feminista fue suspendida por un año de la Universidad de Nueva York por acusaciones de acoso sexual y critica las formas precipitadas de juicio. Luego, en “¿Existe una diferencia entre ser bruto y ser brutal?” la autora examina la diferencia entre ser bruto (i.e se dice de alguien que actúa como actúa no por maldad, sino porque fue, por ejemplo, a un colegio de hombres) y ser brutal (i.e. quien lleva a cabo una acción que implica una destrucción patente). Más adelante, en “¿Por qué soy una incondicional de la Gay Pride?”, la autora sostiene que la marcha del orgullo gay es una “imbricación de fiesta y de política donde la fiesta es política y la política solo puede tomar la forma de una fiesta: fiesta del reconocimiento y del existir por primera vez en la luz de otra persona; fiesta del nacimiento que es una tarea nunca acabada; fiesta de la risa desde la cual descubrimos que la realidad es un teatro del cual somos partícipes” (p. 65). El próximo texto se titula “¡Puta!” y en él la profesora Messina señala que el femicidio de la puta busca la eliminación de su libertad y de la libertad en el mundo (cfr. 71). El término “puta” dice: “Tu no me perteneces, pero deberías pertenecerme” y, por tanto, “te mato”. En este texto, la profesora Messina analiza la relación mercantil que ocurre en la prostitución a la luz de una comparación con la película Ten de Kiarostami. El penúltimo texto lleva por título: “Muerte por un suicidio: el caso de una mujer” y en él cuestiona que “la psiquiatría sea llamada a tener un lugar paliativo o resolutivo del sufrimiento estudiantil dentro del sistema universitario” (p. 77). Finalmente, el último texto de esta primera sección titulado “Posfacio: Lengua materna. Kafka y la causa feminista”, la autora nos relata por qué ama a Kafka aun cuando sea acusado de machista. Messina analiza la figura de Gregorio en La metamorfosis y los personajes femeninos, personajes silenciosos pero que hacen ruido.

La segunda sección cuenta con pequeños fragmentos en que la autora menciona diversos temas relacionados con la revuelta de octubre de 2019. Esta sección recopila, pues, nociones sobre el concepto de dignidad, pacto social, amor romántico, paz, cuerpo, entre otros. En suma, me parece que este libro es un aporte a la discusión sobre feminismo. El libro reseñado permite que el lector ponga en cuestión sus ideas sobre los temas aquí planteados.

Libro: Feminismo y revolución. Crónica de una inquietud

Autora: Aïcha Liviana Messina

Editorial: Ediciones Metales Pesados

Año: 2019

Precio público: 10.300 pesos

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